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La producción, elaboración y
comercialización de los vinos navarros son controladas por
el Consejo Regulador de la Denominación de Origen "Navarra",
constituido por representantes del sector viticultor, elaborador,
comercializador y Administración. El seguimiento que este
organismo desarrolla es minucioso y exhaustivo.
Para obtener la calificación de origen
y calidad, el vino debe haber superado numerosos controles que se
aplican en las distintas fases de producción, elaboración
y conservación, desde que se plantan las cepas hasta que
el vino llega al consumidor.
En primer lugar, el Consejo delimita los
terrenos aptos dentro de los términos que conforman la zona
de producción. Establece las variedades de vinífera
que pueden ser cultivadas, las técnicas de cultivo, que incluyen
los marcos de plantación, y sistemas de poda, de formación
y de fructificación, para finalizar con una producción
máxima admitida por cada viñedo.
El Consejo controla también las técnicas
empleadas en la elaboración del vino. Descalifica aquellas
uvas que no reúnan las condiciones higiénicas y analíticas,
vela por la limpieza de las bodegas y por el proceso de fermentación
y conservación de los vinos, hasta que son enviados al mercado.
Todas estas medidas son contempladas en el
Reglamento que se ha venido actualizando desde que se creó
el Consejo Regulador, el 30 de junio de 1958. Su aplicación
y observancia ha supuesto la obtención de un vino cuya categoría
hoy es indiscutible y reconocida por un mercado en expansión.
En la actualidad todo el control de los vinos
amparados por la Denominación de Origen "Navarra"
gira en torno a unas disposiciones que se aplican con absoluta rigurosidad.
Para ello el Consejo cuenta con sus propios Servicios Técnicos,
el Comité de Calificación compuesto por expertos de
los sectores viticultor, industrial y técnico enológico
y con los servicios de la Estación de Viticultura y Enología
de Navarra (EVENA), equipada de avanzados medios.
El Plan de Control de Calidad se aplica a partir de los vinos una
vez elaborados. Si estos superan los análisis químico
y organoléptico y son aceptados por cata, serán calificados
y considerada su Denominación de Origen "Navarra".
De lo contrario serán rechazados, para que sean subsanados
sus defectos, o excluidos definitivamente de la Denominación.
Los vinos que han superado el Control deberán cumplir asimismo
nuevas normas y seguimiento según sea el destino del mercado,
interior o exterior, o bien para embotellados y exportados a granel.
La aplicación de todos estos controles,
sin duda rigurosos y exigentes, ha sido aceptada con interés
por los bodegueros navarros porque entendieron desde el primer momento
que esta era la base de la calidad de un producto que llega al mercado
seria y ampliamente respaldado.
El Consejo Regulador, superados los severos
controles, otorga a los vinos las contraetiquetas de garantía,
que pueden ser:
De Garantía de Origen, si se trata
de vinos, jóvenes o que no han sido sometidos a ningún
proceso de envejecimiento en barrica de roble.
De Crianza, si han tenido un período
de envejecimiento mínimo de dos años, uno de los cuales
en barrica de roble, para tintos; o bien seis meses para rosados
y blancos.
De Reserva, si el proceso de envejecimiento
de los vinos tintos, que proceden de cosechas escogidas, es de tres
años en barrica de roble y botella, no siendo inferior a
un año, en ningún caso, el tiempo de permanencia en
barrica. Para los rosados y blancos, el período mínimo
de envejecimiento es de dos años, no siendo inferior a seis
meses el tiempo en barrica.
De Gran Reserva, si el proceso de envejecimiento
de los vinos tintos, que proceden de cosechas excepcionales, es
de dos años como mínimo en barrica y tres en botella.
Para rosados y blancos, cuatro años entre barrica y botella,
no siendo inferior a seis meses la permanencia en barrica.
Por tanto, aquellos vinos que han superado
todas las normas de calidad, salen al mercado totalmente reconocibles.
En su etiqueta estará el sello del Consejo y en la contraetiqueta
la definición de tipo y clase de vino. También será
reconocible por su olor, aroma y sabor personalísimo.
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